Essity Colombia alerta que el 94 % de mujeres de bajos recursos usa sustitutos inseguros durante la menstruación
La empresa visibiliza la precariedad menstrual en el país e insta a garantizar acceso a productos, educación y condiciones sanitarias dignas
En el marco del Día Mundial de la Higiene Menstrual, la empresa global de higiene y salud Essity publicó un informe que revela los principales desafíos que enfrenta Colombia en materia de salud menstrual, especialmente entre niñas y mujeres de bajos recursos. La compañía advierte que el 94 % de las mujeres en estratos socioeconómicos bajos ha tenido que utilizar trapos, papel higiénico o ropa como sustitutos de productos adecuados para su ciclo menstrual, lo que pone en riesgo su salud e integridad.
A nivel global, más de 500 millones de personas no pueden gestionar su menstruación de forma segura ni saludable, según el reporte de Essity. En Colombia, la problemática también incluye un acceso limitado a instalaciones sanitarias dignas y un déficit en educación menstrual. Solo el 55 % de las personas se considera bien informado sobre este tema, de acuerdo con el DANE.
Además, el 15,1 % de las mujeres colombianas reporta dificultades económicas para adquirir productos de higiene menstrual, siendo Sincelejo (33,7 %), Ibagué (24,5 %) y Cúcuta (22,7 %) las ciudades con mayores índices de precariedad en este aspecto.
El impacto de esta problemática trasciende lo material. Investigaciones de Essity indican que el 62 % de las mujeres experimenta una disminución en la calidad del sueño durante su periodo, y una de cada tres evita descansar por temor a manchar las sábanas. En contextos escolares, la falta de condiciones adecuadas puede llevar a la inasistencia o al abandono escolar, como ocurre en países como India, donde el 23 % de las niñas deja de asistir a clases por no contar con las condiciones mínimas para gestionar su menstruación.
Essity, a través de su marca Nosotras, ha trabajado durante más de tres décadas en Colombia para reducir estas brechas. La empresa ha desarrollado programas educativos y entregado productos de higiene a más de un millón de estudiantes, además de colaborar con más de 2.500 instituciones educativas públicas y privadas.
Entre los cinco desafíos estructurales identificados por la compañía se encuentran: el acceso deficiente a productos y servicios sanitarios; la persistencia de estigmas y desinformación; el impacto en la educación; las consecuencias negativas para la salud física, emocional y económica; y la falta de políticas públicas sostenidas e inclusivas.
Essity propone cuatro líneas de acción para transformar esta realidad: garantizar el acceso a productos de calidad, mejorar las condiciones sanitarias, promover la educación sin tabúes y normalizar la menstruación como un proceso natural y digno.
La compañía concluye que la salud menstrual debe ser reconocida como una prioridad de salud pública, equidad y derechos humanos, e insta a todos los sectores a actuar para garantizar que ninguna persona enfrente su ciclo menstrual en condiciones indignas.












