Celulosa Argentina, una de las compañías emblemáticas de la industria papelera argentina fundada en 1929 y con sede en Capitán Bermúdez (Santa Fe), pasó al control del empresario Esteban Nofal tras declararse en concurso preventivo. Nofal adquirió el 45,5% del capital y comprometió una línea de crédito de hasta US$ 18 millones para reactivar las plantas paralizadas y preservar los puestos de trabajo de sus 1.375 empleados.
La empresa oficializó ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) su ingreso en cesación de pagos luego de que el Juzgado Civil y Comercial de la Primera Nominación de San Lorenzo abriera su concurso preventivo. En su balance al 31 de agosto de 2025, Celulosa Argentina reportó una pérdida integral de $81.932 millones, con ingresos que cayeron 73% interanual, reflejando la inelasticidad de sus costos fijos y la paralización de sus plantas.
Hasta agosto de 2025, el control accionario pertenecía al grupo español Tapebicuá Investment Company S.L., pero la imposibilidad de sostener financieramente la operación precipitó la transferencia al nuevo accionista. Los fondos iniciales de Nofal se destinaron al pago de salarios y proveedores críticos, mientras que el resto se aplicará a recomponer capital de trabajo y reactivar la producción en todas las unidades productivas.
El colapso de la demanda y el aumento de los costos financieros habían dejado a la compañía sin margen de maniobra. La inyección de capital busca estabilizar el flujo de caja, recuperar la producción y fortalecer la confianza con proveedores, bancos y trabajadores. El plan también prevé la reactivación de las filiales Fanapel y Forestadora Tapebicuá, con el objetivo de reposicionar a Celulosa Argentina en los mercados locales e internacionales.









