Celulosa Argentina avanza en su plan de recuperación bajo la gestión de Hernán Bagliero
Tras un período crítico marcado por el default y la salida de sus antiguos accionistas, la compañía busca retomar la rentabilidad en 2026 con apoyo de un nuevo inversor y una estrategia centrada en eficiencia y estabilidad operativa
Celulosa Argentina, una de las principales productoras de papel del país, atraviesa una etapa de reactivación luego de haber estado al borde del colapso financiero. La empresa, que aporta cerca del 50% del papel consumido en el mercado nacional, trabaja actualmente en su recuperación bajo la conducción de Hernán Bagliero, quien asumió como CEO tras la salida de los accionistas José Urtubey, Douglas Albrecht y Juan Collado, y el ingreso del nuevo inversor Esteban Nofal.
La compañía, que emplea a 4.400 personas y cuenta con plantas en Capitán Bermúdez (Santa Fe) y Zárate (Buenos Aires), busca volver a ser rentable luego de declarar el default y presentar un concurso de acreedores. El nuevo accionista comprometió una inyección de US$18 millones destinada a capital de trabajo y reactivación productiva.
Según el plan de la nueva gestión, el objetivo es normalizar completamente la producción en un plazo de 30 a 60 días, luego de haber retomado la fabricación en la planta de Capitán Bermúdez y avanzar con la reconexión eléctrica en Zárate. Bagliero destacó la colaboración de los trabajadores y proveedores durante la crisis, subrayando el impacto social de mantener operativa una industria que genera miles de empleos directos e indirectos.
El proceso judicial de concurso de acreedores continúa en marcha, con un plazo hasta diciembre para la presentación de documentación que acredite las deudas. La empresa prevé alcanzar un acuerdo amigable con los acreedores en el mediano plazo, con la meta de volver a la rentabilidad en 2026.
La estrategia incluye fortalecer la gestión, reducir pasivos históricos y optimizar procesos internos. El plan apunta a disminuir la deuda estructural —que históricamente osciló entre US$70 y US$120 millones— hasta niveles sostenibles, sin afectar el empleo. El sindicato, según la dirección, ha sido un aliado clave en este proceso.
Asimismo, Celulosa busca incrementar su eficiencia operativa y ampliar su participación en segmentos de alto potencial, como el papel tissue (higiénico, servilletas, rollos de cocina), donde el consumo per cápita nacional es aún bajo frente a otros países. La compañía también proyecta un crecimiento de las exportaciones hacia Uruguay, Chile, Brasil y Estados Unidos, mercados en los que su producto ha ganado competitividad.
Bagliero sostiene que la recuperación se basa en una nueva mentalidad empresarial: “Queremos una compañía preparada tanto para escenarios favorables como adversos, con una gestión profesional, eficiente y sostenible”.










