Brasil amplía su producción y exportaciones de papel y celulosa, pero enfrenta nuevos desafíos globales
El crecimiento de la capacidad productiva mundial, la presión sobre los precios y el avance de la producción integrada en China plantean nuevos retos para un sector que mantiene su competitividad gracias a la innovación, la productividad forestal y la inversión en tecnología
La industria brasileña de papel y celulosa cerró 2025 con resultados superiores a las expectativas, consolidando la posición del país como uno de los principales exportadores mundiales de celulosa. La producción alcanzó 29,4 millones de toneladas, un incremento del 6,9 % respecto a 2024, mientras que las exportaciones crecieron 11,6 %, hasta 20,7 millones de toneladas. En el segmento papelero, la producción se mantuvo estable en 11,3 millones de toneladas, aunque las exportaciones aumentaron 4,8 %.
A pesar del desempeño positivo, especialistas del sector advierten que el escenario internacional presenta nuevos desafíos. La expansión de la capacidad productiva global, la incertidumbre del comercio internacional y el crecimiento de la producción integrada en China han incrementado la oferta mundial, generando presión sobre los precios y reduciendo los márgenes de rentabilidad de la industria.
El liderazgo de Brasil se sustenta en la combinación de condiciones climáticas favorables, la elevada productividad de los bosques plantados y las inversiones continuas en investigación e innovación. Robinson Cannaval, director ejecutivo del Instituto de Pesquisas e Estudos Florestais (IPEF), señaló que estos factores han permitido que el país se convierta en el segundo mayor productor mundial de papel y celulosa, solo por detrás de Estados Unidos y por delante de China. Asimismo, destacó que Brasil mantiene algunos de los mayores índices de productividad forestal gracias a los avances en ciencia y tecnología.
De acuerdo con datos de la Industria Brasileña de Árboles (Ibá), la superficie destinada a la silvicultura alcanzó 10,5 millones de hectáreas en 2024, generando ingresos brutos cercanos a R$ 240.000 millones.
No obstante, los especialistas advierten que algunas ventajas competitivas comienzan a reducirse debido al aumento de los costos laborales y a los efectos del cambio climático, como la disminución de las precipitaciones y el incremento de las temperaturas. En este contexto, consideran que la competitividad futura dependerá cada vez más de la integración logística, la digitalización de la cadena productiva, la disponibilidad energética y el incremento de la productividad forestal.
Empresas como Klabin y Suzano continúan impulsando inversiones en mejoramiento genético, resiliencia forestal y tecnologías digitales para fortalecer la productividad. Klabin desarrolla iniciativas como la embriogénesis somática de pino y programas para producir plántulas más resistentes a condiciones climáticas adversas, mientras que Suzano ha incrementado su productividad forestal mediante el uso de genética avanzada, selección de clones y herramientas de monitoreo basadas en inteligencia artificial, como la plataforma Anomal-IA.
Por su parte, analistas del sector consideran que la creciente demanda mundial de productos renovables y de baja huella de carbono representa una oportunidad para ampliar la competitividad de la industria brasileña. En ese sentido, destacan que las inversiones en silvicultura sostenible y mejoramiento genético contribuyen a fortalecer la reputación internacional de los productos forestales brasileños y responder a la demanda de materias primas provenientes de fuentes responsables.












