Celulosa Argentina mantiene pérdidas pese al plan de recuperación
La compañía registró pérdidas por $127.393,6 millones al 31 de mayo de 2026, aunque redujo el resultado negativo frente al mismo período del año anterior. La caída de las ventas y las restricciones financieras continúan condicionando su recuperación
Celulosa Argentina, cerró el primer trimestre de su ejercicio 2026 con pérdidas por $127.393,6 millones al 31 de mayo, lo que representa una reducción del 24,6% frente al resultado negativo de $168.888,6 millones registrado en el mismo período del año anterior.
La compañía también registró una mejora en su resultado operativo, cuya pérdida disminuyó 33%, desde $87.583,4 millones hasta $58.479,4 millones. Esta evolución estuvo vinculada, entre otros factores, con la implementación de un programa de reducción de costos orientado a mejorar la rentabilidad y la generación de caja.
Sin embargo, las ventas descendieron 51% y alcanzaron $135.964,4 millones. Según la compañía, el desempeño estuvo condicionado por una menor demanda, la presión competitiva y las dificultades para acceder a financiamiento y disponer del capital de trabajo necesario para sostener una operación continua.
La situación se produce después de la crisis financiera que llevó a Celulosa Argentina a ingresar en concurso preventivo en septiembre de 2025. En ese contexto, Esteban Nofal asumió el control de la compañía y comprometió una línea de crédito de hasta US$18 millones destinada a recomponer el capital de trabajo y contribuir a la reactivación de las plantas de Capitán Bermúdez y Zárate.
Las instalaciones retomaron sus actividades entre octubre y noviembre de 2025, después de permanecer prácticamente paralizadas durante varios meses. No obstante, las restricciones financieras y la falta de capital de trabajo continuaron afectando los niveles de producción.
A estas dificultades se sumaron factores relacionados con el suministro energético. Los cortes de gas destinados a priorizar el consumo residencial llevaron a la compañía a utilizar combustibles alternativos, cuyos costos aumentaron significativamente frente al gas natural.
La disponibilidad de materia prima también representa un factor de atención para la operación. Las precipitaciones registradas en las zonas de abastecimiento de madera podrían afectar la continuidad productiva en el mediano plazo.
En paralelo, Forestadora Tapebicua, controlada por Celulosa Argentina, atraviesa también un proceso de reestructuración financiera. La empresa se encuentra en concurso preventivo y mantiene paralizada su actividad industrial, situación que agrega presión sobre el grupo.
En este escenario, Celulosa Argentina mantiene como prioridades la reducción de costos, la recuperación de la generación de caja y la normalización de sus operaciones, mientras enfrenta un contexto marcado por menor demanda, restricciones financieras y elevados costos operativos.












