Los desafíos de la industria de tissue en Europa
En Lucca, líderes globales mapearon la presión estructural que está remodelando la industria de tissue europea: importaciones asiáticas en rápido aumento, costos de energía en desventaja competitiva, demografía en declive y una industria que pide reciprocidad regulatoria
Tissue Planet 2026, organizado por Toscotec en Lucca, dejó claro que la industria de tissue europea atraviesa su reconfiguración más intensa en dos décadas. Carlos Reinoso, presidente y director general del European Tissue Symposium (ETS), presentó el primer estudio socioeconómico integral del segmento: el tissue europeo genera 36,6 mil millones de euros en valor agregado, 19,7 mil millones en ventas anuales y sostiene más de 421.000 empleos en el continente, con 0,91 euro de cada 1 euro gastado por los consumidores quedándose en Europa. El estudio también modeló que la migración completa de los baños públicos europeos hacia el papel toalla podría evitar hasta 9,8 millones de infecciones por gripe al año, generando 1,47 mil millones en ganancias de productividad y 16,4 mil millones en recaudación pública adicional.
La presión, sin embargo, es estructural. Volker Zöller (Essity) advirtió que los costos de energía en Europa hoy rondan el 150% de los de China y el 350% de los de Estados Unidos, con consecuencias directas para la economía de escala. “No estamos en contra de la regulación. Queremos una regulación justa, con condiciones equivalentes para quienes ya cumplen reglas estrictas de sostenibilidad, certificación forestal, emisiones y trazabilidad”, afirmó. Martin Krengel (Wepa Group) reforzó que los 48.000 empleos directos de la industria europea, equivalentes a ciudades enteras de tamaño medio, dependen de la producción local, las comunidades y la confianza a largo plazo.
El diagnóstico más incisivo vino de Luigi Lazzareschi (Sofidel). Hoy, más del 52% de los ingresos del grupo provienen de Estados Unidos, en un mercado sin exceso de capacidad, con una base de clientes concentrada, un solo idioma y un solo conjunto de reglas. Europa es lo opuesto, con minoristas fragmentados y una industria que, según él, “instaló demasiadas máquinas en los últimos 20 años”. Rechazó la idea de una “nueva normalidad” y señaló una doble presión: en el plano estructural, el cambio demográfico (más de 1 millón de nacimientos en Italia en 1963; menos de 400.000 el año pasado) y el envejecimiento de la población; en el plano cíclico, la volatilidad de las materias primas, la inflación, los costos del gas y la creciente fricción con los minoristas. “No habrá nueva normalidad. La industria sufre estructuralmente a largo plazo.”
Philipp Jaki (Fastmarkets) dimensionó el aumento de las importaciones asiáticas: los volúmenes que ingresan a Europa subieron de cerca de 142.000 toneladas en 2022 a aproximadamente 340.000 en 2025, más que duplicándose en el período. En paralelo, la diferencia de costo de producción entre Asia y Europa se amplió a cerca de US$ 300 por tonelada, mientras que el flete de un contenedor de 40 pies cayó de más de US$ 10.000 en 2022 a alrededor de US$ 3.000. Europa depende del gas natural para cerca del 84% de la producción de tissue, con Italia, Austria y Bélgica entre las más expuestas. Lazzareschi y Zöller coincidieron sobre el detonante: los aranceles de Estados Unidos no cerraron fábricas en Asia, solo redirigieron los flujos hacia el norte de Europa. Lazzareschi agregó que el EUDR, si se implementa de forma adecuada junto con las reglas ya existentes de sostenibilidad, certificación forestal y trazabilidad, ya sería suficiente para hacer inviables muchas importaciones desleales.
Mirando la industria europea desde afuera, Luís Bueno (Suzano) identificó cinco características distintivas que ayudan a explicar el momento: capacidad concentrada en pocos players, polos de oferta como Lucca, energía y logística como desventaja competitiva, presión creciente de las importaciones y la sostenibilidad como diferencial que debería convertirse en palanca competitiva y no en carga. Bueno también destacó que la marca propia europea, sin paralelo en otras regiones, tiene consecuencias relevantes para la fijación de precios y la innovación en toda la industria. Como recomendación estratégica, Jaki sugirió etiquetar el origen del producto con claridad y reposicionar el relato en torno al origen y la sostenibilidad, en paralelo a un compromiso político más firme en Bruselas. Para 2040, China y América del Norte representarán cerca de la mitad del consumo global de tissue, y Europa, en el mejor de los casos, se espera que se mantenga estable.
La convergencia entre los ponentes fue clara: el camino a seguir exige la aplicación efectiva de las reglas ya existentes (EUDR, ETS, certificaciones de sostenibilidad), el reposicionamiento competitivo de la sostenibilidad europea como argumento de origen y la adaptación estratégica al nuevo ciclo demográfico y energético. La ventana es estrecha, y el consenso fue que las condiciones no van a mejorar por inercia.











