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Cómo será la industria de la celulosa en 2040

De la fábrica de celulosa a la biorrefinería: las señales del futuro que la industria global está discutiendo ahora

La industria global de la celulosa está en el umbral de una transformación profunda. No se trata solo de fábricas más grandes o procesos más eficientes, sino de un cambio estructural en el propio papel que las plantas industriales desempeñarán dentro de la economía en las próximas décadas. La celulosa continuará siendo central, pero las fábricas que producen esta fibra deberán convertirse en mucho más que eso.

Durante el Valmet Pulp Customer Days 2026, realizado en Sundsvall, en Suecia, ejecutivos, investigadores y especialistas de la industria de más de 20 países se reunieron para discutir exactamente esta transformación. El evento ofreció una visión rara y estratégica sobre hacia dónde se dirige la industria. Las discusiones, los casos presentados y las tecnologías demostradas ofrecen un mapa, aún en construcción, pero ya bastante claro, de cómo será la fábrica de celulosa en 2040.

DE LA FÁBRICA DE CELULOSA A LA BIORREFINERÍA

El tema más recurrente en prácticamente todas las presentaciones fue la transición de las fábricas de celulosa hacia biorrefinerías. Históricamente, una planta de celulosa fue construida para producir un único producto principal: la fibra. El resto, como energía, subproductos químicos y residuos, era tratado como un elemento secundario del proceso.

Sin embargo, este modelo está cambiando. Investigadores del RISE Research Institutes of Sweden presentaron datos detallados sobre cómo grandes volúmenes de biomasa aún están subutilizados dentro del proceso industrial. Cerca de un tercio de la madera está compuesto por lignina. Hoy, en la mayoría de las fábricas, esta lignina es quemada en la caldera de recuperación para generar energía interna. Pero tecnologías ya disponibles permiten extraerla y transformarla en productos de alto valor agregado: adhesivos, resinas, componentes para baterías, materiales compuestos, asfalto sostenible y recubrimientos para embalajes.

“La industria está evolucionando hacia algo mayor que simplemente producir celulosa. También estamos observando los flujos laterales del proceso y otros productos que pueden obtenerse a partir de la madera”, afirmó Sami Riekkola, EVP Pulp, Energy and Circularity de Valmet.

Además de la lignina, otros componentes de la madera también reciben creciente atención: tall oil, hemicelulosa, residuos forestales y el propio CO2 biogénico emitido en el proceso. La visión que emerge de las discusiones del evento es clara: la fábrica del futuro no estará especializada en un solo producto, sino organizada en torno a múltiples líneas de valor extraídas de la misma biomasa.

LA FÁBRICA AUTÓNOMA: DIGITALIZACIÓN E INTELIGENCIA INDUSTRIAL

Otra transformación estructural ampliamente discutida en el evento se refiere a la digitalización de las operaciones industriales. Valmet presentó su visión de la fábrica autónoma hacia aproximadamente 2040, organizada en tres grandes capas tecnológicas que ya están en desarrollo.

La primera capa es la capacitación digital de los operadores. Simuladores avanzados, basados en digital twins de plantas reales, permiten que los profesionales entrenen situaciones complejas, como fallas, arranques y cambios de carga, sin riesgo para la operación. Este modelo, similar al entrenamiento de pilotos de avión, ya está en uso en algunas plantas, como se demostró en el caso de Mercer International.

La segunda capa es la gestión inteligente de activos industriales. Sistemas de monitoreo en tiempo real, mantenimiento predictivo y diagnóstico remoto de equipos permiten anticipar fallas y reducir drásticamente las paradas no planificadas. En fábricas que producen más de dos millones de toneladas por año, cada hora de parada puede representar pérdidas millonarias.

La tercera y más avanzada capa es la optimización de toda la fábrica de forma integrada. Sistemas como el Mill-Wide Optimization (MWO) de Valmet coordinan simultáneamente digestores, calderas de recuperación, blanqueo, generación de energía y otras áreas del proceso. El objetivo es operar la fábrica como un único sistema optimizado, y no como un conjunto de unidades independientes.

La próxima gran evolución de la industria de la celulosa no está solo en máquinas más grandes, sino en fábricas más inteligentes, capaces de optimizar todo el proceso de forma integrada.

La presentación del RISE sobre inteligencia artificial indicó que esta digitalización está entrando en una nueva fase. La IA permite que los sistemas industriales aprendan continuamente a partir de los datos del proceso, identificando patrones invisibles para el operador humano y ajustando automáticamente las condiciones de operación. La perspectiva presentada es que, para 2040, las fábricas de celulosa operarán con niveles mucho más altos de autonomía.

EFICIENCIA DE LA FIBRA COMO VENTAJA COMPETITIVA

Paralelamente a la diversificación de productos y la digitalización, la eficiencia en el uso de la fibra emerge como uno de los factores más críticos de competitividad para las fábricas del futuro. La madera se está volviendo más cara y más disputada en diversas regiones del mundo.

El cambio climático está afectando la productividad forestal en algunas regiones, especialmente en el norte de Europa. Incendios, plagas y eventos climáticos extremos introducen inestabilidad en el suministro de materia prima. Al mismo tiempo, aumenta la competencia por la biomasa entre distintos sectores: energía, materiales, química y celulosa compiten por los mismos recursos forestales.

En este contexto, producir más celulosa a partir de la misma cantidad de madera se convierte en una ventaja estructural. Las tecnologías de cocción, lavado y blanqueo están siendo continuamente mejoradas para reducir pérdidas a lo largo del proceso. Sistemas de control avanzado de procesos (APC) permiten operar más cerca del punto óptimo de la planta de manera continua.

La búsqueda de nuevas fuentes de fibra también se acelera, y los residuos agrícolas ganan protagonismo como materias primas complementarias. Valmet ya ha demostrado industrialmente, en el proyecto OutNature en Alemania, la viabilidad de producir fibra para papel a partir de paja agrícola. Las fibras recicladas también continuarán desempeñando un papel importante, especialmente en papeles para embalaje.

NUEVAS APLICACIONES

El portafolio de aplicaciones para la celulosa también se expande significativamente. Además de los mercados tradicionales papel, embalajes y tissue la fibra celulósica está ganando espacio en nuevos segmentos que hoy aún son pequeños, pero con potencial de crecimiento significativo.

El sector textil es uno de los más prometedores. La viscosa y el lyocell, fibras textiles producidas a partir de celulosa dissolving, ya representan una parte creciente de la demanda global de fibra. Los datos presentados en el evento por Hawkins Wright muestran que una parte significativa del crecimiento reciente en la demanda de celulosa de mercado ha sido impulsada por el sector textil, y no por la industria del papel. Empresas como Sun Paper ya incluyen dissolving pulp en su portafolio estratégico.

Los biomateriales avanzados representan otro vector de crecimiento. Nanocelulosa, celulosa bacteriana y compuestos a base de celulosa abren aplicaciones en embalajes de alto rendimiento, materiales de construcción, productos médicos y electrónicos. La lignina, como se mencionó, puede convertirse en un insumo químico de gran relevancia para la industria de materiales y energía.

Klabin demostró en el evento cómo es posible innovar dentro del propio portafolio existente. El Eukaliner, papel kraftliner producido 100% con fibra de eucalipto, representó una ruptura de paradigma en la industria de papeles para embalaje. El mismo principio de utilizar la fibra disponible de manera más inteligente para crear productos de mayor valor debería guiar nuevas innovaciones en las próximas décadas.

DESCARBONIZACIÓN Y CAPTURA DE CARBONO

La dimensión ambiental de la transformación industrial también fue central en las discusiones del evento. La industria de la celulosa tiene una posición única en la economía de bajo carbono: ya opera predominantemente con biomasa renovable, y muchas fábricas modernas generan más energía de la que consumen, contribuyendo incluso al suministro eléctrico local.

El siguiente paso en esta trayectoria es la captura de carbono. Valmet, en asociación con Linde Engineering, presentó soluciones específicas para capturar el CO2 biogénico emitido en las calderas de recuperación y en los hornos de cal de las fábricas de celulosa. El CO2 biogénico capturado puede ser almacenado geológicamente, utilizado en la producción de combustibles sintéticos o transformado en químicos de base renovable.

La implicación estratégica es significativa: las fábricas que implementen captura de carbono a escala pasarán a ser instalaciones carbon negative, es decir, removerán más carbono de la atmósfera del que emiten. Esto crea oportunidades para la generación de créditos de carbono y para el posicionamiento de las empresas dentro de la agenda global de descarbonización.

“Las fábricas modernas ya pueden producir celulosa sin el uso de energía fósil. De hecho, muchas de ellas generan dos veces y media más energía de la que consumen, contribuyendo incluso al suministro de energía local”, agregó Sami Riekkola.

LA ESCALA INDUSTRIAL CONTINÚA CRECIENDO

Mientras todas estas transformaciones ocurren en el plano tecnológico y estratégico, la tendencia de escala industrial también se mantiene. Las nuevas fábricas siguen un patrón de capacidad muy superior al de las generaciones anteriores.

El Proyecto Sucuriú, de Arauco, presentado en el evento, es el ejemplo más elocuente de este movimiento. Con una inversión de 4,6 mil millones de dólares y una capacidad de 3,5 millones de toneladas por año en línea única, será una de las mayores fábricas de celulosa del mundo cuando entre en operación en 2027, en Mato Grosso do Sul. El proyecto involucra 400 mil hectáreas de bosques plantados, 47 kilómetros de ferrovía propia y 1.050 kilómetros de transporte ferroviario hasta el Puerto de Santos (SP).

La escala creciente tiene una lógica económica clara: cuanto mayor es la planta, menor es el costo por tonelada producida. Pero también conlleva desafíos igualmente grandes en logística de madera, confiabilidad operativa, suministro de energía y gestión de proyectos de alta complejidad.

Los proveedores de tecnología, como Valmet, respondieron a este desafío construyendo redes globales de producción industrial. La empresa cuenta con 35 unidades productivas distribuidas por el mundo, fabricando equipos que pueden alcanzar hasta 300 toneladas para proyectos en diferentes continentes.

EL PAPEL DE BRASIL EN EL ESCENARIO DE 2040

Brasil ocupa una posición estratégica privilegiada en este escenario de transformación global. El país combina tres ventajas competitivas difíciles de replicar en otras regiones: una productividad forestal muy alta, gran disponibilidad de tierras adecuadas para plantación y operaciones industriales entre las más modernas del mundo.

Especialistas presentes en el evento, incluidos representantes de Valmet y de la consultora Hawkins Wright, destacaron que los activos más modernos de la industria global de celulosa están siendo construidos en Brasil. El país concentra hoy algunos de los proyectos de mayor escala y mayor eficiencia operativa de la industria.

Esta posición debe mantenerse y probablemente fortalecerse hasta 2040. La transición hacia biorrefinerías beneficia especialmente a países con grandes bases forestales, ya que la diversificación de productos requiere biomasa abundante y de calidad. Brasil cuenta con ambas.

El desafío para los productores brasileños será acompañar las transformaciones tecnológicas y mantener la eficiencia operativa que sustenta su competitividad global.

LA FÁBRICA DE CELULOSA DE 2040: UNA SÍNTESIS

Con base en todo lo discutido en el Valmet Pulp Customer Days 2026, es posible trazar un perfil de la fábrica de celulosa de 2040 en sus principales dimensiones.

En términos de producto, ya no será llamada únicamente fábrica de celulosa. Probablemente se definirá como una plataforma de bioproductos, produciendo simultáneamente fibra, energía, bioquímicos, biomateriales y posiblemente combustibles renovables a partir de la misma biomasa.

En términos operativos, funcionará con un alto grado de autonomía digital. Sistemas de inteligencia artificial coordinarán toda la planta en tiempo real, anticipando fallas, optimizando el consumo de energía, ajustando la calidad de la fibra y planificando mantenimientos. Los operadores humanos actuarán principalmente como supervisores del sistema y tomadores de decisiones en situaciones complejas.

En términos ambientales, operará probablemente con una huella de carbono negativa en algunos casos, capturando CO₂ biogénico y transformándolo en producto o almacenándolo geológicamente.

En términos de materia prima, será más flexible. Además de la madera de sus propios bosques, podrá procesar residuos agrícolas, fibras recicladas y diferentes especies forestales según disponibilidad y costo.

En términos de escala, continuará creciendo. Las plantas más eficientes del mundo probablemente producirán entre cuatro y cinco millones de toneladas de productos por año a partir de la biomasa.

“Probablemente ya no hablaremos solo de fábricas de celulosa, sino de fábricas de bioproductos. Serán más eficientes, más autónomas, con menos emisiones y potencialmente negativas en carbono”, complementó Sami.

CONCLUSIÓN

La transformación de la industria de celulosa no es un evento futuro distante, ya está ocurriendo. Las tecnologías discutidas en el Valmet Pulp Customer Days 2026 no son conceptos de laboratorio: son soluciones en desarrollo, en fase piloto o ya en operación industrial en distintas partes del mundo.

Lo que determinarán las próximas décadas es la velocidad y el alcance de esta transformación. Las empresas que inviertan anticipadamente en digitalización, eficiencia de fibra, diversificación de productos y descarbonización estarán mejor posicionadas para liderar la industria de 2040.

Para Brasil, que ya ocupa una posición de liderazgo global en la producción de celulosa, la pregunta relevante es: ¿cómo garantizar que la transformación tecnológica y estratégica de la industria sea capturada aquí, y no solo observada desde fuera?

La respuesta a esta pregunta se está construyendo ahora, en eventos como el Valmet Pulp Customer Days, en decisiones de inversión en nuevas plantas, en alianzas tecnológicas y en la capacitación de los equipos que operan y desarrollan la industria.

 

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