
UPM trabaja intensamente para lograr la autosuficiencia energética. A fines de la década de 1990, la planta de celulosa de Kaukas experimentó una importante expansión y modernización que la convirtió en energéticamente autosuficiente, una meta que se logró mediante la recuperación del calor secundario de los procesos de enfriamiento para su reutilización en otras secciones de la planta.
En este sentido, la recuperación de calor secundario puede traer un gran ahorro para la industria de la celulosa y el papel, que es un gran consumidor de energía para los procesos de fabricación, y lo es aún más en el contexto de la crisis energética en Europa.
La empresa finlandesa ha estado buscando equilibrar los procesos de calefacción y refrigeración, lo que le ha permitido acumular un exceso de energía térmica. Como resultado, la planta de pulpa celulósica logró ahorrar vapor para utilizarlo en la fabricación de papel, haciéndose más rentable, al formar un grupo integrado.
Asko Paakki, director de operaciones de la planta de Kaukas, estima que del 10% al 20% de la energía recuperada se utiliza en otras secciones de la planta. “La energía sobrante se vende, generalmente en forma de vapor de proceso, a las fábricas de papel y, sobre todo, a los aserraderos”, explicó el ejecutivo.











