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Celulosa Argentina logró revertir sus deudas a finales de 2021

Sin embargo, sigue afectada por las consecuencias que la pandemia generó en sus operaciones locales y del exterior

El mayor grupo foresto industrial de la Argentina se encuentra cerrando otro año inestable para sus operaciones dentro de un contexto extremadamente complejo, causado por la continuidad de la pandemia del Covid-19, que afectó sus ingresos y negocios a pesar de que en los últimos meses el impacto fue menor.

Se trata de Celulosa Argentina, que en los primeros 11 meses del 2021 logró un resultado integral positivo de $366,2 millones, frente a una pérdida de $590,5 millones en el mismo período del ejercicio anterior.

En su último informe enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), Celulosa Argentina advierte que el contexto de pandemia impactó «notoria e imprevistamente sobre ciertos insumos críticos y esenciales de nuestro proceso industrial, tales como el oxígeno y el gas, provocando importantes extracostos, afectando seriamente nuestra producción y obligándonos a hacer inversiones para modificar nuestras instalaciones».

En el capítulo de Resultados Ordinarios, la compañía resalta que, debido a la pandemia, los proveedores de oxígeno se vieron en la obligación de privilegiar la provisión al sistema de salud por sobre la industria, siendo la capacidad de producción instalada insuficiente para abastecer a ambos.

Esta situación afectó repentinamente y casi por completo, el abastecimiento de dicho insumo, obligando a la empresa a hacer adaptaciones de urgencia a sus instalaciones para poder operar con insumos alternativos. Si bien la situación se normalizó en el segundo trimestre, la compañía también sufrió los efectos del aumento del precio del gas en boca de pozo que se triplicó en dólares, como consecuencia de que los productores no podían operar normalmente a causa de un largo conflicto en la provincia de Neuquén. El problema redujo el gas disponible en época invernal, en la cual se privilegia el abastecimiento para uso domiciliario.

El mayor grupo foresto industrial de la Argentina se encuentra cerrando otro año inestable para sus operaciones dentro de un contexto extremadamente complejo, causado por la continuidad de la pandemia del Covid-19, que afectó sus ingresos y negocios a pesar de que en los últimos meses el impacto fue menor.

Adicionalmente durante el primer trimestre, y debido a la pandemia, se siguió operando con una cantidad reducida de personal disponible, lo cual le impidió a la compañía producir a pleno, generando a su vez un impacto negativo en la eficiencia de la planta.

«Estos efectos, tanto la provisión de oxígeno como de gas, así como la disponibilidad de personal, se fueron normalizando durante agosto y se consolidó en el segundo trimestre del ejercicio», aclara el documento de Celulosa.

En el caso del oxígeno, con la baja sostenida de demanda del sistema de salud, relacionada directamente con la menor cantidad de personas hospitalizadas, y con respecto a la provisión de gas, a partir de la normalización de los yacimientos.

Por otra parte, más allá del contexto de pandemia, el 4 de junio del 2021, la sociedad logró cerrar la operación de venta a AFOR Tape GmbH (perteneciente al grupo industrial austriaco SPS Waldholding GmbH), del 100% del paquete accionario de las sociedades Rudaco; TC Rey e Iviraretá y de ciertos activos forestales pertenecientes a su subsidiaria Forestadora Tapebicuá, por un valor de u$s21,8 millones.

El producido de esta transacción contribuyó a reducir el nivel de endeudamiento financiero y a fortalecer el capital de trabajo de Celulosa Argentina que, de manera adicional, viene observando un importante proceso de recuperación de precios a nivel internacional, traccionado por la demanda de China en el segmento de pulpa y en las diferentes especialidades de papel.

“Una normalización económica de nuestro país junto con una mejora de los indicadores sanitarios deberían impactar positivamente en el mercado local”, anticipa la empresa cuyas ventas netas hasta noviembre del 2021 alcanzaron los $13.413 millones, un incremento del 6% respecto del mismo lapso del año anterior.

De manera detallada, las ventas de pulpa de mercado, papel para impresión y escritura, papel de embalaje y papel tissue, ascendieron a $9.592,7 millones, manteniéndose en niveles similares a los anteriores, aunque evidenciando una recuperación de la demanda en el mercado local, impulsada por negocios especiales como la impresión de boletas, padrones y sobres para las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (P.A.S.O.).

También la recuperación del sector editorial y el paulatino regreso a las oficinas y colegios contribuyeron a un crecimiento moderado que se vio afectado durante la pandemia, no habiendo recuperado todavía los niveles anteriores.

Con respecto a las ventas de papeles de packaging, en el mercado local siguen sostenidas y en aumento, como consecuencia de nuevos hábitos de consumo, por lo que se está vendiendo el total de su producción toda la pulpa disponible.

«La empresa continúa comercializando en el mercado externo ya que cuenta con una sólida cadena de distribución desarrollada durante los últimos 25 años, con presencia de nuestros productos en más de 15 países, que permitió equilibrar el mix de comercialización y asegurar el ingreso de divisas, pero se vio obligada a redireccionar las cargas marítimas debido a la falta de buques y contenedores a nivel mundial», agrega el paper enviado a la CNV.

Con respecto a las operaciones de su subsidiaria Fábrica Nacional de Papel (Fanapel), el trabajo sostiene que ha comercializado papeles y otros productos importados en el mercado local, incrementando la diversidad de artículos y marcas.

La facturación de papel para impresión y escritura, estucados y no estucados, consolidada del semestre ascendió a $836,9 millones, mientras que para el mismo semestre del ejercicio anterior ascendió a $882,7 millones, producto de su actividad como distribuidora, lo que evidencia una disminución de las ventas del 5%.

En lo que hace a Forestadora Tapebicuá y debido a la reactivación de la actividad general y, en particular, de la construcción, las ventas netas en pesos fueron de $1.895 millones, lo cual representó un incremento del 62% frente a los $1.170,7 millones alcanzados en el mismo semestre del ejercicio anterior.

Dicho incremento se debe principalmente, a la reactivación de la actividad de la construcción que se viene registrando desde mayo de 2020, posicionándose en niveles similares a los niveles previos al cumplimiento del «aislamiento social, preventivo y obligatorio», conforme al Decreto N° 297/2020 desde el mes de noviembre de 2020.

Del mismo modo, se verifica un incremento de la demanda de productos de pino durante el semestre, los cuales son industrializados en la planta ubicada en Garruchos desde junio 2021.

A nivel global, en Celulosa Argentina, la producción de papeles de impresión y escritura, papeles tissue y pulpa de mercado de eucaliptus fue de 76.441 toneladas, cifra un 11 % inferior a la del mismo semestre del ejercicio anterior. Esta diferencia se debe principalmente a la realización de la parada de planta llevada a cabo durante junio del 2021.

Los ingresos de las actividades ordinarias ascendieron a $13.413 millones, que representan un incremento del 6%, mientras los costos de ventas aumentaron un 14% y los egresos financieros arrojaron una pérdida de $1.218 millones.

La diferencia de cambio neta arrojó una ganancia de $2.230 millones, mientras que en el mismo semestre del ejercicio anterior representó una pérdida de $530 millones, producto de la devaluación del peso respecto del dólar.

En función de estos resultados negativos; de las restricciones contractuales y de la necesidad de contar con fondos para administrar sus negocios, el directorio de Celulosa Argentina viene proponiendo no distribuir dividendos.

Con respecto a sus operaciones, desde la empresa entienden que han puesto el foco en las áreas que fabrican productos «esenciales» con el objetivo de mantener abastecido el mercado de Tissue (higiene: papel y pulpa celulósica); packaging (envoltorios para alimentos y medicamentos) y papel obra.

Agregan que en noviembre del año pasado se lanzó una línea nueva de productos, Kraft liner blanco (Kliner Plus) y Kraft Liner marrón (Kliner Terra) destinados a la fabricación de packaging para corrugar con miras a un sector en crecimiento, fundamentalmente por el incremento del comercio electrónico y el consumo de alimentos, tanto para el mercado local como para exportar.

El papel tissue extra-blanco mantuvo sus niveles de demanda para la producción de papel higiénico, rollos de cocina y servilletas. También se continuó comercializando en el mercado externo, en más de 15 países, principalmente en Estados Unidos y la región, permitiendo equilibrar su mix de comercialización y asegurar el ingreso de divisas.

«Las decisiones estratégicas y adecuaciones operativas, conjuntamente con la versatilidad de nuestro proceso productivo y diversidad de productos, permitieron al grupo seguir operando en este complejo contexto, abasteciendo tanto el mercado local como el de exportación, manteniendo resultados y flujo de caja operativos positivos», asegura el informe de Celulosa Argentina enviado a la CCNV.

Fuente
IProfesional
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