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Andrés Merino lleva a Fabmer a la exportación

En plena crisis por la pandemia del COVID-19, la firma logró por primera vez internacionalizarse y vender a EE. UU.

La ausencia del empresario Juan Merino Donoso, fundador de Fabmer en 2005, hicieron de Andrés Merino, -su hijo- la pieza clave del engranaje de la empresa. Juan Merino falleció en el 2020 a causa del COVID-19, lo que obligó a Andrés a asumir a sus 30 años la gestión de ese legado. “No solo tuve que lidiar con días de tristeza, sino con un escenario caótico porque la firma acababa de adquirir una deuda de $8 millones con fines de expansión”, recuerda.

Fabmer, empezó comercializando fundas de papel las cuales fueron reconocidas nacionalmente por su resistencia, durabilidad y excelente calidad. A partir del año 2006 la empresa amplía su gama a productos de papel tissue, con sus marcas más reconocidas: Dolly y Danny. Además se han convertido en una empresa con fuerte presencia en América y el Caribe.

“Nunca nos imaginamos ser tan fuertes, pero ser fuerte era la única opción que teníamos”.  “Todo fue sorpresa, no solo por el cargo que debía asumir, sino por la pandemia que vivíamos. La demanda y la producción se fueron al piso, teníamos pedidos de proveedores encima y además enfrentar tremenda deuda”, cuenta el joven empresario.

Andrés es graduado en Derecho en la Universidad de Navarra (España) y con un posgrado en Administración de Empresas. “Sin idea del mundo de los negocios, salvo tener conocimientos básicos de contabilidad financiera, llegué al área de compra… pero a los seis meses tuve una pelea con mi padre que casi me obliga a salir de la empresa”. Pero su gusto por la mecánica y tecnología le dio una nueva oportunidad y fue cuando le propuso a su padre darle un giro a la producción que encaminaban: importar una máquina china que les permitiría automatizar los empaques. La máquina aún funciona, pero hoy contrasta con los equipos de alta tecnología que operan en la planta que Fabmer tiene en la vía a El Triunfo, donde se fabrican sus productos bajo las marcas Dolly y Danny.

Después de esa propuesta, Andrés pasó al área de ventas y de importación de materias primas, hasta llegar al área de proyectos. Con la ayuda de su hermana menor, Daniela Merino, gerente de la planta, están diseñando una nueva ruta de crecimiento donde se preparan para exportar por primera vez papel higiénico a Estados Unidos.

La demanda de este producto comenzó a crecer en plena pandemia y la inversión de $8 millones sirvió para producir papel higiénico en mayor cantidad. En una nueva planta iniciaron produciendo 50 toneladas mensuales, ahora están por las 400 toneladas.

Andrés reflexionó sobre el carácter de su padre expresando: “Él tenía un carácter súper fuerte. Yo siempre me preguntaba por qué nunca me felicitaba. Por suerte, antes de fallecer me lo dijo: “La vida no es fácil. Si tú haces las cosas mal, siempre te voy a regañar; pero si haces las cosas bien, igual te voy a seguir regañando porque quiero que alcances la excelencia”, recuerda Andrés entre lágrimas.

Para Andrés el negocio familiar terminó convirtiéndose en su pasión y en el esmero que hoy lo orientan a llevar a la empresa, por primera vez, hacia su internacionalización.

De momento, Fabmer está superando la crisis y este año espera que la facturación crezca un 13 % respecto al 2019.

Fuente
Expresso
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